Hola a todos,
Mientras termino la página web y coloco las fotos, me encontré con esta imagen de un taller
con un profesor invitado.
Me recordó algo que observo a menudo en espacios de práctica de todo el mundo. Momentos como estos están
llenos de entusiasmo: muchas personas descubren la práctica y se sienten inspiradas, emocionadas, curiosas. El
ambiente es precioso y lleno de energía.
Pero la realidad de la práctica se revela más tarde.
El verdadero camino de la práctica no es la fase de luna de miel. Es lo que viene cuando la novedad se desvanece: cuando
el progreso se ralentiza, cuando las posturas se estancan, cuando la flexibilidad no cambia durante un tiempo, cuando
no parece ocurrir nada espectacular.
Es levantarse temprano una y otra vez.
Volver a la misma secuencia.
La misma sala.
El mismo profesor.
El mismo canto.
La misma práctica.
Ahí es cuando la práctica se vuelve real.
La práctica a largo plazo y sin interrupciones pide paciencia, humildad y constancia. No siempre es
emocionante, y desde luego no es para todo el mundo. Muchas personas la prueban durante un tiempo y luego pasan a
otra cosa, lo cual es perfectamente natural.
Pero quienes se quedan el tiempo suficiente descubren que la profundidad de la práctica se revela lentamente con el
tiempo.
Y es ahí donde ocurre la verdadera transformación.